martes, 7 de octubre de 2014

Triste realidad

Por: Nataly Gamarra. 

Siento un ardor en el pecho
cuando pienso en mis sentimientos
ya marcados por el tiempo
y la agonía de un reencuentro

Escucho un lamento
que me grita sin piedad
todo lo que perdí
por no decirte la verdad

Veo lágrimas caer
sobre mis ojos traicioneros
que me hacían mirarte
como mi único deseo

Saboreo con tristeza
la amarga realidad
de saber que tu
ya tienes a alguien más

Percibo con el alma destrozada
el ligero aroma de tu cuerpo
impregnado tiernamente
en unos brazos ajenos.

"Asqueroso Aprismo"

Por: Jazmin Fernandez.

No soy Aprista obviamente no, tampoco soy fanática o seguidora de algún otro partido, y si hoy he decidido escribir y me he enfocado a este partido político es porque definitivamente me parece una ridiculez escuchar a personas de mi circulo social, aclamar esto: "SOY APRISTA DE CORAZÓN" ¿Por dios, qué es esto?  Está bien, trataré de ser democrática, sinceramente será difícil sin embargo continuaré, cada vez que salgo ha caminar y a la vez a deleitar el tiempo por las calles de donde vivo, peculiarmente tengo que observar; no uno, ni dos, ni tres enormes carteles donde se muestre el alcalde del distrito de donde vivo, así mismo esto no es todo señores, si particularmente me parece denigrante observar estos carteles del alcalde y hoy en día candidado ya que mi estimado señor Aprista ha decidido reelegirse, es porque me parece sinverguenza, tratar de reelegirse después que despilfarra el dinero caudal en gastos desarreglados como si fuese suyo, y allá los apristas que no ven más de lo que un aprismo no puede ni se deja ver.

Visiones perdidas en Lima




Por: Katherine Dios.

 Ubicación: Puente Pentagonito, Evitamiento- San Borja  20-09-14  3:45 pm

 Observar la capital en estos tiempo es cada vez mas preocupante, imagino que para una señora de esa  edad es caótico.
 Apreciar el tráfico, la delincuencia, la drogadicción, entre otros, es perder esas visiones de  tranquilidad.








Ama lo que Haces

Por: Karla De la Cruz 

Apurada y colgada en el carro siempre voy,  una cuadra mas allá y una vueltita por allá y fue así como se desvió. ¡Chim chim! sonó ¿Qué es lo que paso? San Marquitos en admisión. ¡Pom pom! ¿Qué paso? Academias en explosión .Hurra hurra! Termine mi escritura. ¡Mira mira! Es una Bausatina.

Lo que me hizo recordar lo difícil que fue al salir de la secundaria, el tan solo decidir la carrera que uno debe estudiar y practicar por TODA su vida, wuau! Es una gran decisión! La presión que te invadieron e invaden cada hora, cada día y cada pregunta. Que se suponía que iba ser una etapa resplandeciente y hermosa, se llena de bombardeos de incógnitas pero la más importante fue ¿Cuál es tu aspiración en la vida? Y me respondí ser feliz!

Luego viene la universidad que año tras año las colas son mas inmensas, como decía mi papa: “Lo difícil no es ingresar sino mantenerse” lo que a uno le lleva a pensar, si estará completamente preparada, pero si uno elige y hace lo que ama lo lograra!

Deja los temores atrás, sueña y lucha por lo que quieres. No importa cuántos errores cometas lo más importante es aprender a corregirlos y levantarte tras un tropiezo. Quizás se cerraran puertas o ventanas pero estoy segura que con mucho esfuerzo podrás abrir otras, lucha, arriésgate! por lo que realmente deseas lograr, recuerda que nada es imposible!

Y cuando  llegues alto tan alto no te olvides como fue en el transcurso del tiempo, no pierdas la humildad, recuerda como llegaste y los miedos que te invadían, comprendelos y no los critiques.
La vida es corta aprende de ella y disfrútalo. 

¿Me quieres dar tu mano?




Por: Kelly F. Cubas // fb: facebook.com/kellycubas.03


Me encuentro de camino a casa y el ambiente vuelve a ser el mismo, animales abandonados y heridos que deambulan por las calles en búsqueda de su supervivencia, que una vez tuvieron un hogar donde descansar y comida saludable que llevarse a la boca. Pero ahora, ¿qué tienen? Puede sonar duro creerlo pero lo único que tienen es esperanza. Esperanza de que quizá, otra vez, puedan tener una familia.


No obstante, la realidad para estas hermosas mascotas es otra, andar como si fueran nómades descubriendo un nuevo mundo. Y yo, ya estoy cansada de ver que su destino no tiene un cambio.

Meses atrás se propuso un proyecto de ley contra el maltrato de animales domésticos y el progreso hasta el momento es nulo. Ni siquiera se da un atisbo de mejora y ya las personas empiezan a hacer campañas en las redes sociales para hacer notar su disgusto. Más esto no es suficiente si el Estado consiente acciones de este tipo.

Pero antes de dejar caer todo el peso en el desinterés de nuestros mandatarios también debemos meter en el mismo saco a quienes no demuestran su calidad de humanos ni su uso de intelecto. Aquellos individuos que de conciencia no conocen, seres que no pueden sentir empatía ni mucho menos remordimiento. Hombres que en su afán de decir “tengo los huevos bien puestos” se ensañan con estos animales que nada tienen que ver con su conflicto interior, y en vez de una caricia encuentran unos dedos alrededor de su cuello.

Ganas no me faltan de enfrentarme a estos tipos y decirles cuantas palabras salgan por mi boca, y estoy segura que no soy la única que desea hacer lo mismo. Pero hay un motivo que me impide hacerlo: tengo un corazón que no es de hierro . Un corazón capaz de recibir amor y darlo el doble.

Me queda poco de camino y veo a mi frente un perro herido. Estoy a punto de volver a criticar a la sociedad en que vivimos hasta que sucede algo para mí inesperado, una señora se acerca y lo carga. Los sigo a unos metros y caigo en cuenta del lugar al que se dirigen, una veterinaria. Puede que sea solo un perro de cientos pero eso no quita la voluntad de esta persona por mejorar en algo la vida del animal. Personas como aquella señora se encuentran en el Perú pero son una minoría, y depende tanto de ti y de mí que esto cambie. Una patita necesita de una mano así como un corazón necesita de otro.

La Conocí de Casualidad


Por: Fernando Cuadros.

La conocí de casualidad. Me dirigía en la 70 hacia Polvos Azules. Necesitaba arreglar mi Play Station 1. El bus atravesaba el zanjón de la avenida Grau, y en uno de los tantos paraderos de la vía rápida, subió un grupo de chicas, de seguro estudiantes de medicina de San Fernando. De ese grupo de damas que logré apreciar, una me llamo la atención. La más finita, de tez blanca como la nieve, alta, risueña, de perfil griego y con los cabellos largos sueltos al aire. Subió con el puñado de muchachas, pero no se veía como ellas. Llevaba unos libros en la mano y las amigas no. Puse pause al reproductor para tratar de escuchar lo que platicaban y lo único que captaron mis orejas de duende, fue que la chica que me impresionó bajaría en Paseo Colón. Seguí observándola con cautela desde mi lugar, contemplé sus gestos a la hora de expresarse, la delicadeza con que movía las manos para dramatizar algún acontecimiento que sus amigas no vieron, y el meneo de su cabellera al compás de sus ademanes, a ella en general.

Ambos bajamos en Paseo Colón, no se fijó en mi. Coincidimos en el estribo del bus pero ni me dirigió la mirada. Sin pena ni gloria, empece a caminar por la transitada vereda de la avenida. La muchacha me sacó ventaja de varios metros, cruzó la pista y empezó a dirigirse al MALI. Cuando pensaba que era la ultima vez que lograba apreciar su silueta, a lo lejos diviso a un joven delgado, de ropas gastadas y con las manos en los bolsillos acechándola. Cada vez se le acercaba más, y más. Me detuve hasta asegurarme que la susodicha ingrese museo sin embargo en un abrir y cerrar de ojos, fui testigo de cómo el amigo de lo ajeno en un santiamén arranchó la morralina que llevaba la chica. Sin pensarlo, eché a correr. El ladrón dobló la esquina del museo y quiso perderse por entre la gente, no perdí su rastro, corrí y corrí tras el muchacho hasta que logre ver a un policía motorizado, le pedí ayuda y fue tras el ratero. Logró cerrarlo, gracias a un descuido del cleptómano, quien resbaló en su intento de huir.

Recuperé las cosas y me dirigí de nuevo hacia donde estaba la muchacha. Estaba sentada en una banca del museo. Me puse frente a ella, sin decir nada le entregué en sus manos la morralina. La felicidad le devolvió el alma al cuerpo. Me dio un abrazo efusivo, ese momento fue infinito. Olía a jazmines frescos, sin caer en cursilerías, amé ese abrazo. Agradeció mi acto de valentía, le dije que no era nada. Refutó mi respuesta. Me ofreció algo de tomar, algún frugos o té. Le dije que con mucho gusto aceptaría su propuesta de no ser por mi play station (me pasé de estúpido al decírselo, pensé). Tomó la noticia con gracia, se ofreció acompañarme a Polvos Azules, en acto de agradecimiento y así sucedió.

En el camino fuimos charlando. Se llamaba Claudia, estudiaba Psicología en San Marcos y fue a visitar a sus amigas a la facultad de medicina. Uno de los tantos libros que portaba era de Descartes, muy amena y sencilla, pese a vivir en el distrito donde miran flores, molesta ella por los prejuicios y porque sus papás se enojaban al ver que ella llevaba a sus amigas sannarquinas a la casa en vez de salir con las chicas del club.

Me preguntó si suelo jugar play y le dije sin vergüenza alguna que sí, que en los ratos libres jugaba Crash Car. Quizá en otra muchacha no funcionaría el hablar de juegos o ir a arreglar la consola o hablar de Descartes o de la sociedad o sobre que periodista es mi ejemplo a seguir o si ser y estar es lo mismo que estar y ser; con Claudia todo fue único desde el principio. Con ella las cosas fluían con normalidad, sin caer en ridiculeces ni boberías.

Siempre había algo de que hablar, y si llegaba el momento del silencio, alguna sonrisa se soltaba por ahí y empezábamos a reír juntos como si fuésemos amigos de antaño. Después de dejar el play donde el técnico, nos dimos una vuelta por el centro comercial, llegamos a parar en un stand donde se vendían polos con frases capicúas. Alucinados por la creativa idea, ella quiso comprarse uno rosa que decía: Anula la luna. De su bolso sacó un billete de Basadre, me pidió que dijese un color y la talla de polo que usaba. Azul y M. Me advirtió con amabilidad, que de rechazar el presente, me olvidase de ella (cómo he de hacerlo). Ahora yo di las gracias, respondió: «Estamos a mano».

Ya estaba a punto de anochecer, le sugerí tomar el trayecto de regreso por el Estadio Nacional, era menos peligroso. Cada segundo que pasaba, la imagen de Claudia se impregnaba más en mi mente. Los gestos que aprecié sin que ella se fijase de mi existencia, ahora me los hacía a mí. La manera en que hacía la boca antes de hablar, sus hoyitos a la hora de sonreír, su cabello perfectamente desordenado por el viento, su blanca sonrisa, sus ojos y la manera en la que fruncía el ceño a la hora de opinar sobre algo que no le parecía correcto. Toda ella un sinfín de cosas agradables.

Entre palabra y palabra llegamos a Petit Thouars, La hora de despedirnos se acercaba, volvió a agradecerme por lo sucedido horas antes, yo agradecí por el presente. Era obvio que no iba a ser la última vez que nos veríamos, cada uno dio su número de celular. El bus que la llevaba estaba cerca, la miré directamente a los ojos y le dije que no la pasaba bien desde hacía mucho tiempo, esta vez no refutó nada, coincidió conmigo. Nos abrazamos, su modesto pecho latió por unos instantes junto al mío. Y le dije hasta luego, mientras el aroma a jazmines empezó a desvanecerse conforme Claudia se alejaba. Subió al bus y lo único que pedí fue que ningún otro jugador de Crash Car la volviese a mirar como yo.

Arte callejero

Por: Angelica Maria Cruz.






Errores gramaticales




Olvido en las calles


Deprimente realidad


Por: Yaiffer Chancan.

A menos de un mes de llevarse a cabo las  Elecciones Regionales y Municipales 2014, el ambiente en el que nos  encontramos está en pleno disturbio y confusión ante este suceso

Los candidatos a elegir ya no saben qué hacer para entrar al “corazoncito” de los pobladores, han movido las mejores de sus fichas pero también han realizado malas jugadas y hacen hasta lo imposible por seguir en el juego. 

Este es el caso de principalmente tres candidatos en la ciudad de Lima; en las encuestas se siguen uno tras otro y al amanecer siguiente ese orden es distinto, es que es cierto, la gente ya no sabe por quién votar.

Empezando por el Sr. Luis Castañeda que pensaba en llevar un proceso de campaña “limpio y silencioso” pero no le resultó. Seguido por La Sra. Susana Villarán que no calculó que el Corredor Azul sería la última “obra” en su gobierno. Y culminando con el “Bailarín Heresi” que ya tiene más visitas en las redes que el video de la Tigresa del Oriente.

Todo ello nos hace pensar, en qué lugar estamos viviendo, o aún más, quienes nos están gobernando; todos hablan bonito, prometen y nos bajan las estrellas, nos están “enamorando”; pero ya es difícil creer después de tantas mentiras, después de no ver resultados de mejoría. Es por eso que somos tan desconfiados, tememos a que nos fallen nuevamente.

Lo más espeluznante es que, si yo veo un proceso de Campaña así en Lima capital, como es que se estará llevando el proceso en provincias, será  acaso con mayor informalidad, o a lo mejor todo se realiza de una manera limpia.

Hay elecciones en dos semanas, y los candidatos no saben que más hacer por obtener un voto y así llegar al ansiado sillón municipal.

Lima no es Perú

Por: Giuliana Castillo.



Un día más del Mundo, del Perú, de Lima. Las personas van y vienen como si el único propósito de su existencia en este mundo fuera trabajar. Y al final de la noche, todo se resume en cerrar los ojos y poder olvidar todo por unas horas, alimentarte y volver a trabajar. 

Y así pasa un día, un mes, un año más perdido ¿acaso eso es bueno? ¡ALTO! PIENSA por un segundo ¿acaso no sería bueno darte unos minutos para respirar? Después de todo no vas a morir si no trabajas un día, si no caminas apurado por unas horas, si no andas con ese aparato electrónico que lo único que hace es privarte de la gran belleza que en bandeja de oro nos fue entregada. Ahora te pregunto ¿De dónde eres?  Me responderás - De Perú-. ¿Y conoces el Perú?- Claro que sí, soy de Lima-.

Lima. Esa ciudad fría, inhóspita y vacía, que los lunes llegan con furor para arrasar con aquellos que no esperan su llegada, Lima donde los fines de semana consisten en tomar un taxi, comer en un lugar nuevo y regresar a dormir casa. – y me dirás: es que estoy cansado-. Lima que siempre te sorprende con los famosos montes de basura, que déjenme decir son los más populares de esta ciudad.

Y ni hablar de esos limeños que todo lo quieren fácil que lo único que hacen es pensar en ellos mismos. Ridículo ¿No?  En fin de que te sirve decir que eres peruano si lo único que haces es seguir la estúpida corriente de todos los días, la misma monotonía. Si sigues así me pregunto ¿En que terminara esto que parece no tener fin?

Usa tu imaginación y ubícate en la playa de Colan junto con algún familiar, con tu enamorado, con la trampa, con el vecino o ya bueno con tu mascota. Dándole un alto a tu vida y alejándote de la abrumadora cuidad, ¿lindo no? Para mí lo fue. Estar en la playa contemplando el va y ven de la olas, que lo único que te ruegan es, que te olvides de todo y te concentres en ellas, que te llaman a abrazarlas con su canto inspirador, y si fuera por ella no permitirían que te vayas.

Creó que sabes lo que te voy a decir. ¡Sí! Te pido que salgas de esas 4 paredes, ¿No te das cuenta que lo único que hacen es obstruir tu libertad? Y luego te preguntas ¿porque estas estresado? Es fácil porque no te das tiempo para ti, empiezo a creer que ya amas ese sonido que se escuchan es las principales calles de Lima. 
Prefiero mil veces irme en montar a caballo de Catacaos a La Arena, que pasar 1 hora en una estructura de metal, sin espacio que ni aire entra, adolorida por lo pisotones y el típico dolor de cabeza ocasionado por el sonido.

Dicen que es bueno conocerte a ti mismo para que después puedas conocer a los demás. Entonces ¿cuál es la necesidad de irte a otro país si ni siquiera conoces el 15% de este? No sabes que en este país, en tu país, en NUESTRO PAÍS está todo lo que un persona busca (paz, tranquilidad, belleza, acción; bueno eso busco yo, espero que tu también).

Tienes 24 opciones donde puedes pasar días extraordinarios. Ay para todas las opciones. Si te gusta los días claras, si amas el sol, La Ciudad Del Eterno Calor es una gran opción. Puedes pensar también en visitar la Tierra Colorada. Pero si buscas la cuidad donde puedes ver una maravilla del mundo y reencontrarte con tus raíces puedes escoger al famoso Ombligo del Mundo. Pero estos 24 destinos tienen algo en común, ¿Sabes cuál es? Si así es, estos son abandonados y opacados por una ciudad que no tienen ni el diez por ciento de los demás. Créanme cuando les digo que lima no es Perú.

Te digo, a ti, que te diste tiempo para leer esto, te pido que te tomes unos instante para pensar y soñar en esa naturaleza que quieres ver juntos a tu familia, a un amigo o con esa persona especial; de todos modos no tienes nada que perder, imagina ese momento perfecto donde ves y sientes que la naturaleza te habla.

Es mas científicos aseguran que relajarte y pasar lindo momentos prolongan mas la vida, la mejor receta para un limeño es salir de viaje y conocer una de las veinticuatro maravillas de aquí. ¿No deseas tener una vida más prolongada? ¡Yo sí!  y déjame decirte que ese lugar que se encuentra aquí en Perú no lima sino en Perú. Sé que te gustara la experiencia ¡Atrévete! 

Ernest y Scott: El fin de una amistad



Por Geraldo Capillo (@GeraldoCapillo)

Ernest Hemingway y Scott Fitzgerald eran integrantes de la Generación Perdida, alrededor de los años veinte y fueron amigos íntimos, pero luego esta amistad se fue enfriando al punto de culminarse con la muerte de Scott. Hemingway se refería constantemente en sus obras a la falta de valor de Fitzgerald. En esos dimes y diretes, Scott le responde con una breve carta:

Querido Ernest:
Por favor no hables de mí en tus libros (directo y al grano). Si a veces decido escribir de profundis, eso no significa que quiero que los amigos (¿así que seguían siendo amigos?) recen en voz alta sobre mi cadáver. Sin duda que tu intención fue buena (¿cómo podía ser de otra manera?) pero me costó una noche de insomnio (sólo una noche: soy más fuerte de lo que tú crees). Y cuando incorpores el relato a tu libro ¿te molestaría quitar mi nombre? (con tacto, con mucho tacto). Es un bello relato uno de los mejores que has escrito (absolutamente cierto y dadas las circunstancias perspicaz y generoso) aunque eso del "pobre Scott Fitzgerald" más bien (por no decir algo peor) me lo haya estropeado.
Siempre tu amigo a pesar de todo, Scott.

P.S: Los millonarios nunca me han fascinado (como dices), a menos que les adorne el mayor encanto o distinción (deja las cosas bien claras).

Se afirma que Ernest contestó la carta de Scott, pero que su respuesta se perdió o seguramente fue destruida. Aunque los pocos que lograron enterarse del contenido de la carta dicen que lo único que Hemingway aceptó fue no volverlo a mencionar más en sus obras y que iba a omitir su nombre en todas las publicaciones que hiciera. Cuando Fitzgerald cayó enfermo en 1937 y permaneció durante un largo tiempo en el hospital, lograron verse en dos oportunidades con Ernest aunque fueron encuentros breves. Scott seguía hablando de una amistad aunque no la hubiera, al igual que Ernest y que prácticamente fingieron una relación de amistad que evidentemente estaba deteriorada y por lo más, tal vez ni existía.

Y queda para la anécdota que Hemingway reconoció que con la única persona que se podía hablar en América y que realmente valía la pena era con Fitzgerald. En 1939 Ernest en una carta confiesa que aunque han tenido un estúpido e infantil sentimiento de superioridad y que se desprecian mutuamente, reconoce que Scott es una persona con talento. Un año después fallece Fitzgerald aunque Hemingway no asiste a su funeral.